sábado, abril 30, 2005

¿Quién se lleva mi dinero? II

Arrancamos hacia el puente mayo con los carburantes pagándose más caros que nunca en las estaciones de servicio. El gasóleo de automoción se encuentra a un céntimo de sus máximos históricos y las gasolinas ya están más caras que nunca. En el blog del pasado día 20 analizaba la relación (o falta de la misma) entre los precios del petróleo, el cambio euro/dólar y el precio al que pagamos el depósito de nuestro coche.

Esta semana asistimos a un nuevo atraco: el lunes el barril de petróleo brent rozaba los 55$ y el euro se pagaba a 1,2998 dólares. El petróleo nos costaba por tanto a los europeos 42,31€. El viernes la cotización del oro negro había descendido hasta los 52,10$ y el euro se cambiaba a 1,2873 por lo que para nosotros el barril costaba 40,47€.

Pero a pesar de la aplastante lógica de los mercados, las gasolineras nos están cobrando el combustible a precios nunca vistos. Falta de competencia con acuerdos tácitos e ignoracia de los consumidores son los únicos motivos que encuentro para explicar una situación que se traduce en que alguien está ganando mucho mucho dinero a nuestra costa. No llamo a la revolución social ni a prender fuego a las gasolineras, pero que nos quedemos de brazos cruzados sin alzar la voz es indicativo de hasta que punto nos tienen controlados, o es que somos subnormales.

El transporte privado se convertirá en un bien de lujo porque vamos de cabeza a una nueva crisis energética, cuanto antes nos adaptemos a esta situación mejor.

jueves, abril 28, 2005

Una situación real

Hace quince años cuando el problema de natalidad empezó a hacerse evidente en España, yo vislumbraba un futuro en el cual evolucionaríamos hacia el modelo aleman: salarios altos por escasez de mano de obra e impuestos mayores para sostener el sistema de pensiones por el envejecimiento de la población. Pero después apareció un factor exógeno que lo cambió todo: la inmigración. Con ella se ha conseguido fomentar la economía sumergida, por lo que la recaudación sigue siendo insuficiente para lograr el sostenimiento de la seguridad social, pero al mismo tiempo por una sobreoferta de mano de obra desesperada el salario de equilibrio desciende nominalmente. Dicho más claro, la vida sube más que los sueldos.

Hoy en día si nos fijamos en un sector que demanda constantemente trabajadores como es la hostelería, lo más normal es que te digan:

  • Aquí se trabajan 10 horas diarias de lunes a sábado, te aseguro por 4 y te pago 500 euros. Ante lo que es normal contestar "que trabaje tu puta madre" y marcharse con la conciencia muy tranquila.

En esta tesitura el empleador tiene dos opciones:

  1. O no contrata, con lo cual pierde él que no podrá desempeñar su negocio de la forma correcta. Pierde el estado que no recaudará impuestos, y pierdo yo que estaré en casa parado.
  2. O tendrá que elevar el sueldo que ofrece, situación en la que él pierde de ganar, pero no pierde. Al mismo tiempo gana el estado y gano yo.

Ahora bien, en la situación actual el panorama es bien distinto porque se añade una tercera posibilidad, y es que detrás mío vendrá un inmigrante y la oferta será parecida a la siguiente:

  • Aquí se trabajan 12 horas diarias de lunes a domingo, no te aseguro y te pago 400 euros. La respuesta es, lo cojo.

Con lo que yo veo, así pierde el estado que no recauda los impuestos que le corresponden, pierdo yo que me quedo en casa parado, y el inmigrante no creo que gane mucho porque sencillamente le están explotando. Eso si, todo lo que pierden estas partes se lo embolsa el empleador.

miércoles, abril 27, 2005

El parque

Recuerdo el parque en el que jugaba de niño delante de mi casa, era una gran zona verde llena de pequeños árboles que tenía en el centro una gran zona con columpios e incluso un pequeño circuito en el que andar con la bicicleta. Los corredores embaldosados formaban pasillos y había una zona de descanso con bancos de piedra unidos en forma de espiral, debajo del parque había construido un garaje. Un día el aparcamiento empezó a tener goteras y el ayuntamiento lo reformó dejándolo como una zona completamente diáfana de hormigón. Hoy la mayor transformación que ha sufrido ese parque no es su aspecto, es su gente. Los niños ya no acuden allí al terminar el colegio ni se les ve los fines de semana pasando allí el día entero. Esto no se debe a la fealdad actual del parque, sencillamente no hay niños.

Ya no se pueden tener hijos, ahora es necesario que hombre y mujer trabajen para poder pagar la hipoteca del piso, la letra del coche, el día 28 del mes siguiente las compras de El Corte Inglés y el día 1 el pago de la Visa. Ahora hay que trabajar para pagar la guardería, y cuando padre y madre pasan más tiempo en el trabajo que en casa es difícil pensar en tener hijos.

Me acuerdo del brillante José Barea, primer director de la oficina presupuestaria del gobierno Aznar, y desde hace cuanto tiempo lleva advirtiendo de lo insostenible de nuestro sistema de seguridad social, opinión hoy por hoy incontestable pero que en aquel momento le costó su puesto. Tan contundente como independiente, en el último estudio encargado por el actual gobierno propone elevar la edad de jubilación hasta los 70 años entre otra serie de medidas para garantizar la viabilidad futura del sistema de pensiones. Como parche nuestros gobernantes prefieren compensar las deficiencias demográficas con la entrada de población inmigrante, toda ella sin ningún tipo de cualificación y que solo puede y quiere aspirar a trabajar en la economía sumergida.

¿Confiaremos al sistema privado o al estado las pensiones futuras?

martes, abril 26, 2005

Algo se mueve en las telecos

El sector de las telecomunicaciones está inusualmente revuelto en las últimas semanas:

  • Primero el gobierno amenazó a las tres compañías de telefonía móvil con conceder tres nuevas licencias si no se abarataban los precios de los servicios. La respuesta no se hizo esperar y aprovechando el lanzamiento de su nueva imagen comercial Movistar anunció la posibilidad de escoger un número al que las llamadas costarán un céntimo el minuto para siempre. Amena ha contraatacado esta misma semana lanzando su tarifa máxima de voz para móviles por la cual independientemente del consumo la factura nunca superará los 120€.
  • Después el Ministerio de Industria se decantó definitivamente por la no regulación de un sistema llamado a revolucionar las telecomunicaciones fijas, el VoIP. Esto implica que Telefónica tiene vía libre para lanzar las ofertas que quiera.
  • Y hace menos de diez días el Consejo de Ministros aprobó una ley por la cual de ahora en adelante los consumidores podrán darse de baja de cualquier compañía con simplemente quince días de preaviso.

Toda la ineptitud que demostró el ministro Piqué al frente del ministerio de ciencia y tecnología la está corrigiendo de un plumazo el actual gobierno. Se acabaron por tanto las punibles actuaciones de compañías como Uni2 y Wanadoo (pertenecientes al mismo grupo), Ya.com o Auna que eran los principales clientes de listas de morosos en las que metían de forma indiscriminada a la gente que se negaba a sus chantajes comerciales, consistentes básicamente en pretender cobrar servicios que no prestaban.

Dentro de poco llegará la duplicación de anchos de banda en ADSL. Telefónica ampliará a 1 mega sin coste adicional, y Jazztel en esa permanente obsesión en ir cuatro pasos por delante del sector cuadriplicará la capacidad de su red hasta los 4 megas. Para finales de año o principios del que viene queda que entre Xfera, la cuarta compañía que ofrecerá servicios 3G a través del móvil tras una larguísima travesía del desierto.

Después de un año por primera vez digo: ¡chapeaú!
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